Capítulo 7 CAPITULO 7

Noto que no hay nadie a mi alrededor, así que corro hacia la puerta para que nadie me detenga. Cuando llego a la recepción, me encuentro a Arturo vestido con un perfecto traje gris.

-Hola - digo tímida. Él se voltea y al verme, me sonríe.

-Estás bellísima.

-Gracias, tú también te ves muy bien.

-¿Nos vamos?

-Claro.

Llegamos al restaurante y pedimos nuestra comida.

-Bueno, Val, cuéntame de tu familia - dice él. Siento cómo mi cara se descompone, ya que no quiero hablar de eso.

-Arturo, no te ofendas, pero odio hablar de mi familia.

-Tranquila, no hay problema. Entonces, ¿tienes novio?

-No, Arturo.

-Perfecto, ahora puedo conquistarte - dice, y siento cómo mis mejillas se tornan coloradas, ya que nunca esperé que este hombre fuera tan directo.

-Eres demasiado directo.

-Me gusta serlo, no me ando con rodeos.

Tomamos vino y seguimos hablando, pero a la media hora volteo hacia la entrada y cuando veo quién entra, siento cómo el vino se me estanca, haciéndome toser.

-Oye, Val, ¿estás bien? - Arturo da golpecitos en mi espalda, pero yo no dejo de ver la entrada. En ella está Dante con una mujer bastante atractiva, ambos están cogidos de la mano y ella le sonríe de forma coqueta. No sé por qué siento una opresión en el pecho.

-Arturo, ¿nos podemos ir ya?

-¿Por qué? ¿Qué pasa? - Cuando se da cuenta, veo cómo sus manos se convierten en puños. - ¿Qué hace ese imbécil aquí? - Cuando intenta levantarse, yo lo tomo del brazo.

-Arturo, no armes un escándalo, solo vámonos. Recuerda que es mi jefe y necesito el trabajo.

-Yo puedo darte trabajo - quisiera, pero recuerdo las palabras de Dante diciendo que estoy en sus manos y desecho esa idea.

-No, ahí estoy bien, pero no quiero problemas. En serio, vámonos.

-¿Y por qué nos vamos a ir? Tú no estás en horario laboral. - Dios, ¿cómo le digo? Bueno, tal vez él me pueda ayudar.

-Arturo, necesito que me ayudes. Dante es...

- QUE MIERDAS HACES AQUI CON EL ?!!!

Cuando veo a Dante con su cara roja, siento que solo quiero salir corriendo de ahí, esconderme en algún lugar donde no me encuentre.

-Oye, Giordano, cálmate, solo estamos comiendo - dice Arturo, pero Dante lo toma de la chaqueta levantándolo de golpe.

-Escúchame bien, imbécil, te quiero bien lejos de ella, ¿me entendiste? - noto como una pequeña sonrisa sale del rostro de Arturo, cosa que me parece extraña.

-¿Por qué no? Ella no es nada tuyo, es solo su asistente. ¿Por qué no salir con ella? Mírala, es hermosa. - Sin que yo me lo espere, Dante le da un fuerte golpe en la cara haciéndolo caer al suelo.

-¡Oh, por Dios, Arturo! - Me agacho para ver si está bien y veo que le sale sangre de la boca. - ¡Dios mío, ¿qué le pasa?! - le grito a Dante, que trata de controlar su ira.

.Vámonos ya, Valerie.

-No, mira cómo lo dejaste. - Él no toma importancia a lo que digo y lo único que hace es tomarme del brazo con fuerza. - ¡Oye, suéltame!

-Imbécil, suéltala, la lastimas - grita Arturo, pero Dante le da otro golpe.

-Por Dios, ya déjalo - Dante me jala y me mete a la camioneta a la fuerza. - Eres un idiota.

-Mira, Valerie, estoy muy cabreado, así que cállate.

-Pues no me voy a callar, ¿por qué hiciste ese show? - En un rápido movimiento, Dante toma mi rostro de una manera un poco brusca.

-Primero, porque ese imbécil es mi enemigo y segundo, porque tú eres mía. - ¿Cómo que enemigo? ¿Acaso Arturo también trabaja en negocios raros?

-¿Cómo que enemigo?

-¿Qué pasa, cariño? ¿Acaso él no te contó que trabaja en la mafia y que quiere verme muerto? - Arturo quiere acabar con Dante... bueno, no sería mala idea que lo hiciera así yo me liberaría de él.

-Pues los problemas que tengas ustedes no me tienen que importar, son suyos. - Él me sonríe, pero de una manera algo extraña.

-Te equivocas, preciosa, recuerda que ya todos en la mafia saben que tú eres mi mujer y van tras de ti.

-Él no sabía ni siquiera que trabajaba contigo.

-Pues ahora va a querer saber más de ti hasta que se entere que tú - acaricia mi mejilla haciéndome erizar - eres mía. - Quito su mano con fastidio y, como ya llegamos al hotel, bajo sin ayuda de nadie. Pero primero le digo:

-Vete a la mierda. -

Camino por todo el hotel y cuando llego a mi habitación, me encierro, tirando mi bolso y zapatos por toda la habitación. Siento como la rabia se empieza a acumular por todo mi cuerpo hasta que estallo, tirando algunas cosas.

A las 2 am, escucho unos ruidos que provienen del pasillo y, como soy tan curiosa, decido ver qué es. Me pongo una bata y cuando abro la puerta con cuidado de no hacer ruido, al asomar la cabeza, veo a Dante con la mujer que estaba en el restaurante, dándose besos bastante fogosos. Dante la manosea mientras ella intenta quitarle el saco y luego veo que entran a la habitación. Decido mejor entrar de nuevo a la mía y tratar de reprimir mis emociones. No puedo dejar que mis emociones me dominen, además, el doctor dijo que necesitaba tranquilidad, aunque con Dante eso no ayuda mucho.

Me levanto temprano, ya que tenemos una reunión a las 8 am y luego volvemos a Italia. Me doy una ducha de 20 minutos y luego salgo para buscar qué ponerme. Después de media hora, ya estoy lista, así que decido bajar al restaurante para desayunar, pero me doy cuenta de que Dante aún no baja y es importante que él esté presente, así que subo a su habitación para ver si ya se levantó. Toco la puerta, pero cuando me abren, aparece la chica con la camisa de Dante.

-Eres tú, ¿qué necesitas? – dice mirándome con asco.

-Necesito al señor Giordano, tenemos una reunión a las 8 pm.

-Ya lo levantó, pasa que dormimos muy poco. – Ruedo los ojos cuando ella dice eso.

-Dígale al señor Giordano que lo espero en la empresa. – Salgo hecha una furia y me monto al auto con ganas de matar a Dante.

-¿Todo bien, señorita Jones? – pregunta Lucas.

-Sí, Lucas, todo de maravilla. – Trato de que no suene tan sarcástica, pero es inútil, ya que se escuchó demasiado sarcástico.

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