Capítulo 39 39

―Pide dos.

Bruno seguía mirando la pantalla.

―Lo haré.

―Ahora.

―Alma, son las siete de la mañana.

―La gente que intenta meternos diez días en una habitación puede recibir correos a cualquier hora.

―Qué espíritu diplomático.

Se sentó en la cama y escribió.

Yo seguía usando su camiseta.

Él seguía mirá...

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