EPÍLOGO:

—¿Qué quieres, madre? —suspiro apoyándome en la mesa. Ella frunce el ceño y sus dedos tamborilean en los bordes de un álbum.

—Amelia quería que te diera esto. En realidad está en Filipinas ayudando a la gente, pero antes de irse me dio esto —me entrega el álbum, lo miro. —Ah, y esto también —saca u...

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