Capítulo 10

Ares golpeó la mesa con las palmas y gruñó:

—No estamos hablando de mí.

Por la frustración que irradiaba, podía decir que estaba a punto de romperse, a punto de mostrarles que debían temerle y que no debían confiar en él tan ciegamente. Y no lo culpaba por irritarse. Teníamos un problema enorme en...

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