CAPÍTULO 109

POV ISABELA

Noah no se fue.

Se quedó ahí mismo.

Sentado en el sillón junto a mi cama, apretándome la mano con firmeza, como si soltarme significara perderme.

La luz de la habitación era tenue, suave, casi acogedora. De esas luces que hacen que el mundo exterior se sienta lejano… como si es...

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