CAPÍTULO 51

El aire frío de la noche me golpeó en cuanto salí del edificio.

Se sintió como un choque contra mi piel aún tibia, contra el caos que todavía hervía dentro de mí. El contraste fue inmediato. Mi cuerpo aún llevaba el calor del departamento de Noah… la ducha… sus manos… su olor.

Y ahora… solo frío.

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