Capítulo 1 Auto
—¿Nos vamos, cariño?
Asiento a papá mientras caminamos hacia su auto, me pregunto dónde estará Kessler y por qué se fue sin siquiera saludarme o decirme algo. Además ese hombre me dejó pensando, ¿quien era y por qué me dijo eso? Tendré que hablar con Kessler definitivamente.
—¿Te puedes ir? Buscaré a Kessler y nos iremos juntos —le hice saber. Papá no pareció muy convencido al principio pero no se negó. Le di un último abrazo y se fue, busqué a Kessler entre tanta gente, miré a Riley pero estaba con sus amigas. No he visto a Jon desde el accidente en la feria, ¿estará bien? Que cruel soy, no me había puesto a pensar en lo que pudo haberle pasado, el salió corriendo en busca de alguien y no lo volví a ver.
Entre tanta gente choqué con alguien.
—Lottie —la miré.
—Eva, pensé que ya te habías ido —me sonrió—¿cómo estás?
—Bien, buscando a Kessler, ¿lo has visto?
Ella frunció el ceño.
—¿De que me perdí? ¿Acaso ustedes dos...?
—Lottie, últimamente estás con Lucas mucho tiempo, quizás por eso no hemos tenido tiempo para platicar.
—Si, lo se —creo que se puso nerviosa— es solo que tu hermano... me gusta mucho. Lo admito, Eva, me gusta y creo que también le gusto pero no se decide. Es muy tímido.
Reí.
—Mi hermano no es para nada tímido —le dije—pero quizás solo está dando tiempo a que se den las cosas normalmente.
—Si, tal vez. Volviendo a tu pregunta: no, no he visto a Kessler.
—Está bien, creo que... me iré sola.
—No lo hagas, es peligroso. Ven, le dire a mi hermano que te lleve. —Lottie me tomó de la mano y me llevó hacia un tumulto de gente. Habían varios allí platicando y dando el pésame.
—Landon.—Lottie tocó a su hermano, un chico alto y moreno me miró.
—¿Que pasa?
—¿Podrías llevar a Eva a su casa? Es noche y es peligroso que se vaya sola.
Landon me recorrió con su mirada de la cabeza a los pies, me llamó la atención que tenía un tatuaje en su cuello. El hermano de Lottie es bastante atractivo y se ve que es mayor que ella, quizás tenga unos veintitrés años. Yo apenas cumpliré dieciséis en unos meses.
—Claro, si tu amiga quiere...
—Si, vive en la casa del sheriff.
Landon elevó una ceja en forma de curiosidad.
—Así que eres la hija del sheriff Bailey.
Asentí con la cabeza.
—Pues vamos, te llevaré —Landon se giró.
—Nos vemos el lunes en el colegio, Lottie —la abracé.
—Claro, con cuidado.
Seguí a Landon hacia donde estaban aparcados los coches, llegamos a uno convertible en color negro. Landon me abrió la puerta del copiloto así que me monté, rodeó el auto y se montó al asiento conductor. Landon arrancó.
Iba en silencio viendo por la ventana nada más hasta que Landon habló:
—¿Por qué eres tan callada?
—No hablo con gente que no conozco —respondí.
—Auch. Pero eres amiga de mi hermana, tienes que hacer una excepción.
—Okay.
—Conozco a tu padre y sé que es un poco entrometido.
Lo miré.
—¿Qué?
—Así es, por eso pasan cosas como estas —murmuró.
No entiendo por qué habla así de mi padre y si sigue haciéndolo me terminará enojando.
—Mejor no hablemos de eso.
—¿Por qué no? Es muy interesante lo que pasa, ¿no crees? Lobos matan a gripo de oficiales.
—¿Te puedes callar?
—Nadie me dice cuando callar, niña —Landon detuvo el coche de forma abrupta. Lo miré mal.
—¿Que demonios te pasa? Me largo —abrí la puerta y bajé del coche, empecé a caminar lejos de ese tipo tan grotesco y grosero.
—¡Espera! Eva... —corrió hacia mi y me tomó del brazo pero yo me zafé—... ¿por qué te enojas? Ahora que estás aquí ve y dile a tu padre que deje de meter sus narices donde no lo llaman o sino el próximo será el.
En cuanto dijo eso elevé mi mano y le di una cachetada muy fuerte. Odio cuando se meten con mi padre, el es un hombre bueno que solo busca el bienestar de las personas y el triste que ellos no lo tomen así. Landon me miró con sus ojos llenos de furia, sin embargo, no hizo nada, solo sonrió de lado.
—Vaya, tienes agallas, ¿por qué te atreverías a pegarle a un hombre mayor que tú en medio de la nada? ¿No tienes miedo de que te haga algo?
—¿Que podrías hacerme tu?
Landon iba a hablar pero un aullido nos hizo quedar en silencio.
—Oh, ahora empieza lo bueno —susurró extasiado.
—¿De que hablas? —miré para ambos lados en busca de ese lobo pero lo único que miraba era oscuridad y bosque. Tengo miedo, hace frío y estoy sola en medio de la nada con un hombre que no conozco y que parece estar loco. —Me largo de aqui —me giré para seguir mi camino sola pero me detuve en seco al ver un enorme lobo pelaje blanco a una distancia considerada de mi.
No puede ser.
—¿Aún quieres irte? —me preguntó Landon.
—¿Que está pasando? —retrocedí—¿Que demonios haces? —miré a Landon, siento impotencia en este momento. Landon está haciendo lo mismo que me hizo Riley hace unos días. —¡Tu los controlas!. —Corrí hacia Landon y golpee su pecho,—¿crees que no se lo que ustedes hacen? Controlan a los lobos para que hagan lo que ustedes quieren, yo sé lo que ustedes son —lo miré directo a sus oscuros ojos para darle a entender que no tengo miedo y que no pueden engañarme.
—¿De que hablas? Entra al auto si no quieres que ese lobo nos ataque —dijo en silencio—Ya, Eva.
Me confundió.
—No te creo —me giré, de vuelta al lobo—¡Aquí estoy, ven a atraparme! —me acerqué—Vamos, Landon, se que no harás que ese lobo me ataque, creo que todos se enterarían.
—¡Eva, cierra la boca y entra al auto! —insistió.
—¡Vamos, lobo, ven a mi!
No sé en qué momento me volví loca pero definitivamente caí en la locura. El lobo se sintió ofendido, camino de un lado a otro queriendo venir a atacarme, como si estuviera enjaulado. No me quité del camino porque estoy segura de que Landon no sería tan estupido de hacer que ese lobo me atacara.
—Vamos —insistí en voz baja.
—¡Fue suficiente! —Landon me tomó de la cintura y me cargó en su hombro—nos largamos.
—Bájame —pataleé.
—Cállate —llegamos a su auto y Landon me metió al asiento copiloto. El se montó rápidamente y arrancó. —¿Que demonios fue eso? Estás loca.
—¿Que? Tu eres el loco, admite que ustedes controlan a los lobos.
—Estas drogada.
—No me digas así, tengo pruebas.
—¿Que pruebas?
—Un libro que muestra que los habitantes de este pueblo tienen el poder de controlar a los animales. Es por eso que los lobos solo atacan a gente que los amenaza, siempre tienen un propósito —me puse a pensar— primero fue a Lottie, luego a la gente en la feria y luego a los oficiales. Todo está conectado, solo tengo que averiguar a qué.
—Estas leyendo mochos libros. —Landon pasó a toda velocidad al lado del lobo, me sorprendió que ese lobo no nos siguiera o nos interceptara. Sentí alivio cuando por fin nos alejamos de ese lugar. Respire con tranquilidad cuando por fin llegamos a las casas.
—Quizás, pero prefiero estar informada y saber a lo que me enfrento.
—Creo que el convivir mucho con tu padre te ha dado esa idea de investigar todo —murmuró.
—Tal vez lo llevo en la sangre.
—Estas loca, Eva —sonrió—pero a pesar de lo que hiciste hace rato me agradas. Pensé que eras de esas niñas hijas de papi.
—Lo soy, pero también soy muy madura para mi edad.
—Se nota.
Landon se estacionó frente a mi casa, noté que el Jeep de Kessler estaba en la entrada.
—Gracias por traerme —salí—nos vemos, Landon.
—Nos vemos, chica loca —arrancó y se fue al fin. Me quedé unos momento viendo por donde se había ido, hasta que di la vuelta para ir a mi casa pero una silueta detrás de mi me impidió avanzar.
—Kessler.
—¿Que hacías con ese tipo? —espetó.
—Me trajo a casa —respondí.
—Eva, ¿por qué nunca haces caso a lo que te digo?
—¿De que hablas? Es el hermano de Lottie.
—Pero es mi enemigo así que no te acerques a él —me explicó con calma. Kessler se nota cansado y exhausto.
—¿Por qué son enemigos? —quise saber.
—Es una larga historia —me tomó de los brazos y me abrazó—Perdón por dejarte sola esta noche, no sabes la cantidad de problemas que tuve que resolver pero a partir de hoy estaré solo para ti —me acarició la cara y me besó—pero me muero de celos cuando estás cerca de otro hombre, aunque sé que tienes ojos solo para mi.
—Es cierto. Pero tengo que contarte algo importante: cuando veníamos nos encontramos a un lobo blanco, estaba enorme.
Kessler no pareció sorprenderse.
—¿Que pasó? ¿Te quiso atacar?
—No, no se atrevió —admití, me pareció raro.
—Más le vale.
