Capítulo 30 Calma

La calma del amanecer era engañosa. Aunque habíamos repelido a los atacantes, sabía que la verdadera amenaza aún no había terminado. El poder del amuleto era demasiado grande como para que los hombres desistieran tan fácilmente.

"Tenemos que movernos," dijo Kessler, su voz rompiendo el silencio. "E...

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