Capítulo 28 Los restos del naufragio

Alejandro llamó a su puerta cerca de la medianoche.

Alessa llevaba varios minutos escuchando los ruidos de la mansión, tratando de distinguir unos pasos que pudiera reconocer. Aun así, cuando finalmente oyó los golpes, apretó por reflejo el cinturón de la bata.

Había elegido aquella prenda pre...

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