Capítulo 37 La noche de los cristales rotos

El hospital se había sumido en un silencio extraño cuando Valeria decidió marcharse.

Mateo estaba estable y los médicos habían asegurado que solo necesitaba permanecer bajo observación. Renata se había quedado dormida en el sillón junto a su cama, encogida sobre sí misma y todavía con una mano ...

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