Una princesa entre dos hombres sedientos

—En realidad, princesa —gruñe Jack, volviendo a colocar el panel—. Ahora, tenemos algunas preguntas para ti.

—Solo una, en realidad —añado.

—¿Cuál es? —pregunta ella, mirándonos obedientemente, sus pechos rebotando bajo el vestido de encaje, estirando la tela. Es obvio que, una vez satisfechas su...

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