Rescatado de la oscuridad

De repente estoy sola, acurrucada contra el cabecero, temblando. Mi pecho comienza a agitarse mientras un millón de emociones me invaden. ¿Qué pasó? Temblando y tratando de no llorar, me apresuro a recoger mi vestido del suelo y ponérmelo de nuevo.

La puerta ha quedado abierta, pero no escucho nada...

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