Capítulo 31 31

Emma cruza los brazos y me clava una mirada de sé perfectamente lo que estás haciendo.

—Ve con el de rosa de caramelo, y luego contesta la maldita pregunta.

—¿Y a ti qué más te da? —protesto.

—Recuerdo vagamente a este rubio con una sonrisa dulce. Tad o Ted o alguna tontería así. Pero es imposibl...

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