Capítulo 68 68

—Eras una niña.

—Claro, la primera vez. Pero crecí, y no se detuvo. Lo máximo que hacía era bajar y rogarle que la dejara en paz. Nunca me metí entre ellos. Y desde luego nunca le pegué un puñetazo en la cara.

—Tenías miedo.

Asiento, parpadeando para contener las lágrimas de vergüenza.

—Sí. Esta...

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