Capítulo 96 96

O, por lo menos, conocía a alguien muy parecida a ella.

—¿Cómo quieres que te llames?

Aparto la vista del uniforme. El rosa me lastima los ojos por motivos que no puedo o no quiero explicar.

—¿Eh?

—¡Tu nombre, mamá! ¡Ándale! —dice Isla. Sus pies golpean las patas de la mesa mientras los balancea...

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