Capítulo 34 Luego matarme

El sangrado de su frente no se detiene, la herida no se ve nada bien y tengo miedo de las consecuencias.

—¡¿Dónde diablos está la ambulancia?! Llamen al doctor Martínez —ordeno hecho una furia, ella no despierta, esto me desespera, vuelvo a tomar el botiquín para ponerle alcohol debajo de la nariz ...

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