Capítulo 13

La alarma sonó a las cinco de la mañana. La apagué de un manotazo, con los ojos todavía cerrados, rogándole a mi cuerpo por cinco minutos más. Solo cinco minutos. Pero no podía. Mi turno en el hospital empezaba a las siete, y vivía en Queens. Una hora en el metro si tenía suerte. Una hora y media si...

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