Capítulo 32 Capitulo 32

La mano que me sujetaba no temblaba.

En la oscuridad total del estudio, alguien gritó. Una silla cayó. Caín vociferó mi nombre. Yo no respondí. La mujer ya me estaba arrastrando hacia un costado, junto a la pared de estanterías. Escuché un clic suave, como un pestillo escondido. El aire cambió....

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