Capítulo 35 Capitulo 35

El acero de la caja me quemaba los dedos aunque estaba frío.

Al otro lado de la llamada se oía respiración. No la de Caín. La de alguien que lo sujetaba. Héctor no repetía la amenaza. No hacía falta. El silencio hacía el trabajo.

—No tengo el segundo código —dije otra vez—. Caín nunca me lo di...

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