Capítulo 43 Capitulo 43

El sello de las cuarenta y ocho horas no se sentía en la piel.

Se sentía en la forma en que el padre de Caín no sabía dónde poner las manos. Las abría. Las cerraba. Las apoyaba en el respaldo de la silla y las retiraba como si la madera quemara. Marta recogía papeles. El notario pedía un vaso d...

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