Capítulo 56 Capitulo 56

Las luces no se apagaron en diez minutos.

Tampoco en veinte. El auto negro seguía en la vereda, motor bajo, nadie visible detrás del vidrio. T cerró la persiana. Marta apagó la lámpara de la mesa. Yo me quedé con el teléfono en la mano, la foto de la biblioteca todavía abierta.

*El viernes, en...

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