Capítulo 136 LA RISA GÉLIDA.

Ares no movió un solo milímetro sus manos del volante. Su pecho masivo, oprimido por las tres costillas fracturadas, subió y bajó en una inspiración profunda, controlada, antinatural.

Inclinó ligeramente la cabeza hacia la derecha, orientando la visera de su casco hacia la ventana donde Soren seguí...

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