Independientemente vulgar

GINGER

El calor de la mirada de Lincoln me quemaba un costado del rostro mientras me esforzaba por controlar mis emociones y relajarme contra el terciopelo mullido de la silla del comedor.

Ese arrebato me había costado demasiado. Había revelado demasiado. Y yo luchaba con el miedo muy real de ...

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