Un imbécil

Kael

Liberé mi placer, llenando el condón y dejando que mi cuerpo sudoroso cayera sobre el de ella, pero sabiendo que no podría soportar mi peso, me giré en la cama con ella en mis brazos, poniéndome de espaldas y acostándola sobre mi pecho.

—¡Eso fue muy... bueno! —dijo con la cabeza apoyada ...

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