Capítulo 108 Con el alma en un hilo

El reloj de urgencias no avanzaba: se arrastraba.

Cole llevaba tanto tiempo con los codos apoyados en las rodillas que ya no sentía los antebrazos. Cada vez que se abría una puerta, levantaba la cabeza. Cada vez que no era para él, volvía a hundirse en esa silla de plástico como si el cuerpo pesara ...

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