Capítulo 117 Está muerto

El silencio que siguió no fue un silencio cualquiera. Fue un vacío seco, absoluto, donde el aire mismo pareció retirarse un centímetro.

Valentina se quedó helada, la cuchara todavía en la mano, los ojos abiertos de más. No parpadeaba. El desayuno, tan ordinario segundos antes, se le volvió una escen...

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