Capítulo 92 El mismo aire

La madrugada todavía era oscura cuando Valentina sintió las manos.

Al principio creyó que soñaba. Dedos cálidos le recorrían la cadera por debajo de la camiseta, subiendo despacio por la curva de su cintura, bajando otra vez hasta el muslo exterior, regresando con una lentitud casi reverente. La res...

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