«Gracias».

Ayla

Faltaba poco para que empezara la ceremonia, y intenté no vomitar por los nervios que se me retorcían en el estómago. Me clavé las uñas con más fuerza en las palmas, usando esas punzaditas de dolor para concentrarme en cualquier cosa menos en las náuseas que me daban vueltas. El cachorro dio u...

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