Destinado a gobernar

Ayla

—Tenemos mucho de qué hablar.

El estómago me da un vuelco.

Por supuesto que sí.

Sabía que esta parte llegaría en el instante en que dejé que me tocara.

La temida frase salió de los labios del Alfa más hermoso que jamás haya visto, que sigue sentado entre mis piernas, acariciándome los musl...

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