Capítulo 11 Anna Páez ha dejado de existir

El silencio helado de la habitación se quiebra cuando el dueño de la casa da un par de pasos hacia la luz, fijando sus ojos azul claro en Anna.

—No me agradezcas aún, Anna —dice con voz pausada, profunda y carente de compasión superficial—. Tu nana hizo lo correcto al subir a ese auto aquella noc...

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