Capítulo 8 Que no se me muera

Diego golpea con salvajismo hasta el cansancio. De pronto, el silencio se desploma de forma brutal en la penumbra del sótano, cargado de una pesadez asfixiante.

El hombre se detiene, agitado, con el sudor recorriéndole la frente y el pecho subiéndole y bajándole agitado. Se gira hacia su esposa ...

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