Brooke Roberts

—Siento el pánico, como un organismo vivo a mi alrededor, pulsando, cubriéndome como una capa aceitosa que me impide respirar bien. Me froto los ojos antes de volver mi atención a la pantalla de la computadora, donde mi psicóloga me observa atentamente. —Es como si todo mi progreso se hubiera ido po...

Inicia sesión y continúa leyendo