Epílogo

Miro mi reflejo en el espejo y aliso mi vestido, la seda verde musgo abrazando mi cuerpo y cayendo hasta la mitad del muslo. Recogo las secciones superiores de mi cabello y dejo que el resto caiga en ondas sobre mis hombros.

—¿Estás lista, abeja?— Desvío la mirada de mi reflejo hacia el hombre que ...

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