Capítulo 11 DETENIENDO EL DESEO

En el piso de Prosperidad, el reloj de la cocina marcaba la una y media de la madrugada. Priscila acababa de servirse un vaso de agua cuando tres golpes secos y firmes en la puerta de entrada la hicieron dar un brinco.

“Si es Pepo otra vez con una garrafa de agua bendita, lo tiro por el hueco de la...

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