Capítulo 21 UN BESO CASI AL DESCUBIERTO

La madera de la trastienda se abrió de par en par. Carmen permanecía de pie en el umbral, sosteniendo una batidora en una mano y manteniendo los brazos cruzados con una expresión que habría congelado el magma.

—Muy bien —sentenció la madre con una calma terrorífica—. Ya podéis ir separándoos, que l...

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