Capítulo 30 LA HERMANA DEL MILAGRO

Priscila tragó saliva, sintiendo que la garganta se le atascaba con la mirada atenta de su madre y la sombra imponente de Rodrigo bloqueando la luz de la entrada. Sor Leticia, una monja de rostro afable pero entornados ojos de estratega, se puso en pie ajustándose el rosario de madera del cinto.

—¡...

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