Capítulo 7 MALAS NOTICIAS

El vestíbulo de la planta cuarenta olía a cuero caro y café recién molido, pero a Priscila el aire le sabía a quemado. Sus dedos temblaban ligeramente mientras aporreaba el teclado de la recepción, intentando concentrarse en una hoja de cálculo que parecía escrita en arameo.

"Todavía puedo sentir s...

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