Capítulo 8 LA SANTA DEL POLIESTER

Las puertas dobles de la sala de reanimación se abrieron con un chirrido metálico. El médico de guardia avanzó con el rostro sombrío, quitándose los guantes de látex a tirones.

—¿Familiares de Manolo Alarcón? —preguntó en voz alta.

Carmen se abalanzó hacia él, aferrada con desesperación a la manga...

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