Capítulo 34 34. beso brusco

De pronto él se da la vuelta y es cuando la pilla mirarlo cuestión que provoca que las mejillas de Bianca se pongan de color rosa.

—¡Ah! Te gusta espiar —se da la vuelta para que ella pudiera verlo mucho mejor —. Siempre tuve la sospecha de que eras una pequeña pervertida, ahora no tengo dudas de es...

Inicia sesión y continúa leyendo