Capítulo 19

Podía escuchar su respiración. Un conejito asustado, desesperado por consuelo. Sus ojos estaban en el reposapiés, sus dedos jugueteaban en su regazo.

Podía sentirla en mis extremidades, en mis venas, en mis palmas sudorosas, en el pulso entre mis piernas. Podía olerla, ese champú de manzana. Casi p...

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