Capítulo 27: La paciencia tiene límites

Fui al aeropuerto a recogerlos. Marcus corrió hacia mí y me dio un gran abrazo.

—¡Bella! ¡Te extrañé muchísimo! ¿Me extrañaste?

—Por supuesto que sí —lo examiné con cuidado—. ¿Te lastimaste en este viaje?

—No, no te preocupes —Marcus se golpeó el pecho como King Kong, presumiendo su fuerza con org...

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