Capítulo 20

Con la tranquilidad restablecida, todos sabían que no habría lugar para más distracciones.

Alexander tamborileaba con los dedos en el reposabrazos, su mirada era gélida.

—No más juegos, inglesa... ¿Estás lista para hablar?

Apretando los puños, Jane asintió con fuerza. Nadie creería su ridícula hi...

Inicia sesión y continúa leyendo