Capítulo 2 Fuera de lugar.

Tras horas de viaje que parecían interminables llegue a Bergen una ciudad costera pintoresca del sureste de Noruega, mi amiga Maria me recibió en el aeropuerto y en cuanto salí de los controles nos fundimos en un abrazo.

—Hola Susi, todavía no puedo creer que estés aquí.

—Ni, yo, esto sin duda es una experiencia que cambiará mi vida, primera vez que salgo de Venezuela y ya pase por varios países, me siento emocionada pero también admito que muy nerviosa.

—Normal, lo mismo me pasó a mi cuando migre, ahora te llevaré a comer que tienes mucho que contarme..

El apartamento de mi amiga era espacioso, con dos habitaciones de las cuales es para mi para usarla aquellos días que esté libre una vez al mes, no es mucho lo que pude traer en una maleta así que me acomodo al lugar y llamó nuevamente a mi madre para tranquilizarla.

El cambio de horario y el agotamiento pueden conmigo y me quedo dormida de inmediato hasta que escuchó quejidos a lo lejos y me despierto sobresaltada, lo primero que viene a mi mente es mi madre pero me doy cuenta que estoy muy lejos y que se trata de Maria, ésta delirando y tiene fiebre asi que llamo al servicio médico.

Unas horas después.

—Que susto me has dado, amanecimos en el hospital pero ya te bajó la fiebre y tienes mejor semblante, además de una buena comida y descanso, ¿necesitas algo más?

—La verdad es que si, tengo un gran favor que pedirte.

—Maria necesitas reposo, ¿que te preocupa?—, pregunté dudosa ante las cara que hacía.

—Esta noche tengo un evento, es un trabajo que realizo para una agencia algunos fines de semana para ganar un dinero extra.

—¿Por qué no cancelas y ya?, no estás en condiciones.

—Ya no puedo echarme para atrás, se debe notificar con 24 horas de anticipación, no quiero perder ese trabajo, ahora menos que nunca que podemos aprovecharlo para ahorrarlo o para lo de tu mamá.

“Maria tenía razón ahora cada moneda cuenta”, —¿De qué se trata?, si existe la posibilidad puedo suplir, claro ten en cuenta el tema del idioma.

—Básicamente es servir en una reunión tragos, aperitivos, preparar el lugar, nada del otro mundo, sobre el idioma no hay problema, quien interactúa para las solicitudes de los clientes habla inglés y noruego.

—Entonces lo haré, avísales.

—Bien.

Al caer la tarde me coloque el uniforme de Maria, somos de la misma talla pero siendo más alta la falda me quedaba un poco más corta y mostraba más piel lo que no me hacía mucha gracia.

—Todo irá bien ya lo verás, no estés nerviosa—, prometió mi amiga.

Apenas al llegar nos llevaron a un yate, allí nos quitaron los celulares y nos hicieron firmar un documento de confidencialidad por lo que observó a mis tres compañeros.

“Es un procedimiento normal, ellos no parecen nerviosos”, concluyó.

—Prepararemos el camarote principal con lo solicitado por el cliente—, indicó el encargado del evento.

—¿Tenemos alguna lista de lo que serán nuestras responsabilidades?

—Si, en tu caso estarás como apoyo para preparar la presentación de lo que solicitan, lo llevaremos al camarote nosotras.

—Bien.

—Cenemos ahora antes de empezar y para no ocuparnos mientras debamos atender.

—Yo no cenare ahora, prefiero hacerlo al final, comí antes de venir acá, aún continuó con el horario de mi país—, respondo de inmediato.

—No habrá excepción si te da hambre  por último, una vez recibamos a los clientes no deben observar sus rostros, mantengan la cabeza gacha.

Las chicas comen con rapidez mientras camino un poco por el área observando el elegante entorno, hemos guardado la comida en el refrigerador y afortunadamente la lista de bebidas no es tan extensa.

En cuanto terminan la jefa de equipo trae algunas cajas para colocarlas en el lugar de la reunión y la cara se me pinta de rojo de inmediato.

“¿Pero qué es esto?, ¿acaso se trata de una orgia?”, juguetes sexuales, lubricantes, artículos de aseo personal sumado a la música sugestiva que solicitaron.

“¿En qué clase de aprieto me ha metido Maria?, ¿ella organiza este tipo de eventos siempre?, ¿acaso esto es una orgia?, ¿me van a pedir que participe?, se que estas cosas pasan pero nunca he estado en algo así”

Trabajamos con rapidez y eficiencia, poco minutos después llegan unas 8 personas aunque mantengo la cabeza baja y solo veo sus piernas y zapatos, logró identificar 3 mujeres y cinco hombres.

El yate zarpa y por un momento mi pensamiento se pierde en aquella hermosa vista, la brisa marina y el atardecer naranja y dorado.

En principio todo va según lo planeado las chicas tienen una pantalla donde reciben mensajes de lo que van pidiendo, parecen tomar recesos donde piden refrigerios y bebidas.

Pero una de las chicas enferma, de manera repentina y justo cuando piden una bebida la otra tiene los mismos síntomas estomacales.

—Tendrás que ir tú esta vez, apenas somos tres y no podemos quedar mal con el cliente.

—Pero no se el idioma por eso solo estaba de soporte para ustedes y…

—Creo que tenemos algún tipo de intoxicación,  afortunadamente no comiste la cena, creo que allí está el problema.

—Es mejor que lleves el trago primero…—, no quería meter la pata y traerle problemas a Maria.

—No puedo, debo ir al baño de inmediato, no puedo con las náuseas.

“¿Qué tan difícil puede ser?, solo llevaré un whisky preparado como me indicaron y ya,  solo respira hondo y lleva el vaso”.

Camino despacio hasta el camarote, abro la puerta intentando no mirar pero es inevitable como un reflejo mis ojos van hacia lo que sucede.

Varias parejas están desnudas  mantienen un encuentro apasionado, el olor y los gemidos hacen que me congele.

—El trago es para mí—, dice la voz profunda de un hombre y bajó la mirada para caminar hasta él.

Pero cuando creía que lo tenía controlado no pude pasar más vergüenza, me tropecé cayendo sobre él y derramando el trago en su pantalón.

Furioso me tomó de la pierna bruscamente para apartarme, haciéndome caer al suelo y a su vez levantándose para ver el desastre en su ropa.

—Lo siento señor yo…—, tomé la servilleta y traté de secar la tela.

—¿Pero qué haces?, ¿acaso eres tonta?, déjalo ya—, me gritó alterado en inglés.

Me levante apenada y cuando lo vi a los ojos no lo podía creer, “Es el hombre que estaba en mis sueños, no puede ser y de paso completamente arruinado”

—Lárgate, no hay nada que me moleste más que la ineptitud.

—¿Si lo desea le traigo el trago, quizá algo que ponerse mientras limpio su traje?—, intentó calmar la situación al ver su cara roja y sus ojos llenos de odio.

—Vete ya, no quiero nada, arruinaste un traje costoso y mi humor, no deseo verte la cara, no aparezcas frente a nosotros hasta que nos vayamos.

De pronto la voz de una mujer del grupo se escuchó, —Ya amor, tranquilo, vinimos a pasarla bien, que esto no arruine la velada.

Esto hizo que el hombre se calmara, así que lo vi nuevamente a los ojos avergonzada, —Señor nuevamente le ofrezco una disculpa.

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