Capítulo 3 Lo odio.

Salí de la habitación odiándolo, “entiendo que me equivoqué pero que hombre tan snob, grosero y patán, seguro no se equivoca jamás”.

“Mi sueño se equivocó por completo, ¿cómo podría gustarme alguien así tan amargado?, pues que le den, lo siento por Maria pero si ese tipo pone una queja no me quedaré callada”.

El grupo no volvió  a pedir nada afortunadamente, cuando las chicas regresaron del baño con mal semblante les conté lo ocurrido y espere a que terminara el viaje en otra área.

Cuando finalmente descendieron los invitados salí de mi escondite, —Estoy apenada con ustedes chicas lo siento.

—No te preocupes demasiado, no hizo ninguna queja y dejó una propina generosa para todas, así que supongo que al final lo dejo pasar.

Llego a casa aún perturbada y agotada no tengo ganas de hablar así que es una bendición que Maria esté dormida para poder pensar tranquila en lo ocurrido.

“El hombre de mis sueños es un pervertido, sé que no debo juzgar y hay muchos con mente abierta, estamos en Europa y todo eso, pero no son mis gustos”.

Repica mi teléfono y cuando observo la pantalla es el asistente de mi jefe, mi contacto, —Hola, señor ¿cómo está?

—Bien gracias, le llamo para indicarle que deberá integrarse al trabajo mañana.

—De acuerdo pero…

—Sé que son un par de días antes de la fecha acordada, pero es para que pueda ser entrenada por la niñera anterior o al menos que le explique lo básico.

—Bien y ¿mañana conoceré al jefe?

—El señor Olsen no llegará hasta dentro de unas semanas, así que por ello le giró un anticipo para cualquier eventualidad.

“No lo entiendo, sé que debe ser una persona ocupada, pero ¿cómo va a entregar la responsabilidad de su hija de 10 años a una completa desconocida?”

—Está bien, por favor deme las indicaciones.

—Un chófer irá por usted a las 7 de la mañana y la llevará a la casa principal.

—Estaré lista a la hora indicada.

En cuanto cuelgo la llamada, pongo la alarma y me doy un baño cayendo rendida en cuanto toco la cama.

Ansiosa me levanto temprano, no puedo contarle los detalles de la noche anterior a mi amiga así que optó por decir que todo estuvo bien y tranquilo.

—Buenas suerte en tu primer día, Susi.

—¿Conoces a la niña?, ¿puedes decirme algo que no deba pasar por alto?

—Realmente en todos los años que llevo trabajando con el jefe sola la he visto 2 veces, nunca la llevan a eventos o a la empresa.

—¿Y eso por qué?

—Susi, así son muchos ricos protegen su privacidad al máximo.

—Está bien, no haré esperar más al chófer, mantengamos el contacto por teléfono.

—Así será.

Una mansión imponente me saluda, jardines, piscinas y todo al máximo lujo, me impresiona como cualquier mortal.

Pero en cuanto crucé la puerta el ambiente se sintió pesado y en medio de la sala sentada con los brazos cruzados mi próximo reto.

—¿Así que tu eres la nueva niñera?, yo no necesito que me cuiden, estoy bien sola—, me traduce la niñera anterior.

En mi mente comenzó a sonar “¿En qué rollo me metí?”

Aquella niña me miró con desprecio, pero intenté no cerrarme a la primera, total era yo la invasora en su vida.

Me acerqué despacio a ella y extendí mi mano, —Hola, mi nombre es Susana, mucho gusto, ¿y el tuyo?

Pero la dejó extendida y se giró para evitarme, así que apenada la baje e intente mantener la calma y recordar que solo era una niña.

—Quizá el idioma será una limitante al inicio, me esforzaré en aprender el idioma, ya me inscribí en un curso nocturno—, comente a la niñera anterior.

—No se deje engañar, ella sabe inglés a la perfección, desde pequeña tuvo profesores, así que si le entiende y su nombre es Emma.

—Es un alivio, entonces estoy segura que nos llevaremos bien—, dije restándole peso a su mala actitud.

—Bien, acompáñeme para enseñarle su habitación y entregarle el horario—, dijo la niñera con eficiencia.

—¿Horario?—, pregunté un poco confundida.

—Si, la señorita Emma tiene además de las actividades escolares, citas con el psicólogo y muchas otras qué la mantienen ocupada hasta los fines de semana.

“Qué rigidez, para todo, pero mi trabajo es seguir con lo que se encuentra establecido”, así que seguí a la mujer mientras caminaba con rapidez.

La habitación se encontraba en la parte de abajo a diferencia de la de la niña y su padre que estaban en el segundo piso así que en apenas unos pasos estábamos allí.

—Wow, es hermosa—, aquel lugar era espacioso y tenía una puerta de salida a un pequeño y elegante jardín.

—Si, en realidad todas las habitaciones de la servidumbre son confortables, aquí está la carpeta con toda la información que debes saber, horario, alergias, teléfonos de emergencia, etc.

—¿Cuánto tiempo llevas trabajando para ellos?

—Tres meses.

—¿Qué?, pensé que tenías años, te manejas tan bien, con tan buena paga y condiciones, ¿por qué te vas?

—Por mi salud mental, soy educadora pero no puedo hacer ninguna diferencia con la niña y ya no lo soporto, ninguna niñera ha permanecido más de un mes, yo tengo el record.

—¿Y su madre?—, pregunté porque hasta el momento nadie me había hablado sobre ella.

—Falleció cuando nació.

“Pobre niña, crecer sin su mamá y además con ninguna persona que la cuide y mime”, pensé con tristeza.

—Te dejo para que te instales, en dos horas sirven el almuerzo para los empleados en la cocina.

—¿Dónde come la niña?

—En el comedor o la habitación.

—¿Sola?

—Si, son normas de la casa.

“¿Cómo era posible que la niña comiera sola?, sin interactuar con nadie, aislada, en mi casa todos comemos juntos, es una oportunidad para compartir como nos fue en el día o cualquier anécdota”.

Cuando me quedé a solas sentí una necesidad profunda de hablar con mi mamá, el ambiente era aprensivo y tenso pero por la diferencia de horario allí era de madrugada y la despertaría.

Como si pudiera escuchar mis pensamientos mi amiga fiel me escribe, —Chama al menos dime como van las cosas.

Sonrío al verlo, —Un inicio difícil pero sabes que no me dejo vencer por las adversidades.

—Es de las cosas que más admiro de ti, estoy segura que lograrás mejores resultados que sus anteriores niñeras.

Suspiro al ver que mi amiga ya sabía de antemano la fama de la niña, —Debiste advertirme pero estoy segura que fue mejor así.

—No quería que te llenaras de prejuicios, además necesitas esta oportunidad así que mantente enfocada en eso.

—Tienes razón y Maria, ¿como sigues tú con la gripe?

—Mejor, aunque ahora mismo estamos muy presionados, el jefe parece estar de malas. no está en la empresa pero no para de enviar trabajo y todo lo quiere para ya.

—Entonces te dejo y gracias amiga nuevamente por esta oportunidad escríbeme cuando te desocupes.

Una semana después.

—Rápido llamen al médico de la familia—, exigió el ama de llaves a una de las mucamas.

—¿Ocurre algo malo?—, preguntó la joven preocupada.

—Hubo un accidente, la niñera parece haberse caído y no puede levantarse.

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