Capítulo 7 Primero la niña.

Un poco indignada con su explícita aclaratoria decidí no darle el gusto de verme molesta así que respondí relajada.

—Sin problemas, podrá tener la libertad que guste, me encargaré de la niña.

—Excelente.

—Ahora debo irme, que disfrute la noche.

Baje hasta el centro de juegos con la molestia  a flor de piel, Olaf se acercó a mí de inmediato, —¿Ocurre algo malo?

—No tranquilo, gracias por quedarte unos minutos con Emma, necesitaba unos minutos para aclarar mi mente.

—Se que no nos conocemos pero estoy a la orden para cualquier inconveniente, imagino que no es fácil emigrar y extrañarlo todo.

—A pesar de todo la he tenido fácil, estoy agradecida que aquí está mi mejor amiga y llegué con un contrato fijo.

—Sobre eso ... .yo.

Se interrumpió la conversación porque Emma corrió hacia mí para contarme emocionada de que se trataban los juegos y cuánto los estaba disfrutando.

Cuando nos quedamos a solas de nuevo pregunté, —¿Qué ibas a preguntar?

—Nada, yo mejor vuelvo a la fiesta por un rato más, avísame cuando regresan para llevarlas y no me digas que no, se lo prometí a Emma.

—Vale, su padre me indicó que en una hora vayamos a casa.

El doctor Olaf esbozó una sonrisa y concluyó —Entonces estaré atento, igual debo irme temprano mañana trabajo temprano y debo descansar.

En un abrir y cerrar de ojos pasó la hora prevista, tomé de la mano a Emma y busqué al médico entre la multitud para irnos.

—Te estaba buscando, ¿ya se van? —La voz de mi amiga sonó detrás de mí haciendo que me girara.

—Si, ya se cumplió la hora que el señor Olsen indicó.

En ese momento se unió a nosotros el amable doctor, con una sonrisa y mostrando las llaves.

Maria entonces tomó la palabra nuevamente,  —Me iré con ustedes igual estoy agotada y tengo que planear para mañana en tu día libre.

Emma abrió los ojos de par en par, —¿Mañana estarás libre?

—Si, pequeña, ¿por qué?

—Llévame contigo, cuando papá está con su novia siempre debo quedarme en mi habitación y me aburro.

Me sentí conmovida, era claro que se sentía sola, así que me puse a su altura antes de hablarle, —No se puede Emma, tu padre ya me dio una orden.

—Por favor….

Me rogó varias veces y de pronto me vino a la mente lo exigido por la futura señora Olsen, quizá podíamos cumplir con los dos pedidos.

—Bien, vamos al apartamento de María, pasemos la noche allí, en la tarde te llevo a casa, yo llamo a tu padre.

—Esto no le va a gustar a nuestro jefe —susurró Maria en mi oído.

—Luego te cuento porque tomé esta decisión, creo que es hora que alguien piense en la niña primero.

Al salir despache al chofer, le dije que había un cambio de planes y que tenía la noche libre.

El trayecto en el auto fue ameno, yo iba atrás con Emma y Maria como copiloto, en la radio sonaron algunas canciones de moda en inglés que mi amiga y yo cantamos animadas.

—Bien, llegamos damas, es momento de ir a descansar.

—Gracias doctor, por su amabilidad —respondí por todas.

—Susana, recuerda avisarle a Bjorn como su amigo estoy seguro que no le parecería buena idea.

—En un momento le aviso, gracias por el consejo y por traernos.

Al entrar ubicamos una ropa para Emma y la acosté a dormir en mi habitación,  luego de un cuento breve se quedó dormida exhausta.

Apenas salí de la habitación María me esperaba para que le contara lo ocurrido así que no la hice esperar.

—Iré directo al grano, la novia de nuestro jefe me dijo sus intenciones de tener intimidad y que se escucharía en toda la casa.

—¿Qué?

—¿Que te puedo decir Maria? El hecho es que al menos mientras yo cuide a Emma quiero proteger su inocencia.

—Entonces hiciste lo correcto.

A la mañana siguiente Bjorn despertó con los primeros rayos del amanecer, en su cama su novia Oda yacía desnuda boca abajo entre las sábanas.

La insatisfacción lo golpeó de repente, tenía éxito en todo lo que se proponía excepto en las relaciones, ni siquiera era cercano a su hija lo cual le dolía.

《Intentaré dedicar hoy Sábado a Emma, no quiero que me vea como un amargado eso sí saldremos solo los dos sin la niñera》

Después de darse un baño, fue a la habitación de Emma y la encontró vacía así que dedujo que se encontraría en la habitación de la niñera como en otras ocasiones.

Tocó a la puerta pero nadie respondió y al abrir comprobó qué nadie estaba allí, incluso se notaba que nadie había dormido allí.

El ama de llaves se acercó con nerviosismo y Bjorn de inmediato preguntó, —¿Dónde está la niña y la niñera?

—Señor Olsen ellas no regresaron anoche de la fiesta —respondió el alma de llaves con temor.

—¿Cómo es posible?, si yo le di la orden que regresarán a las Diez de la noche.

—No lo se señor.

Miles de cosas pasaron por su mente en un segundo, 《¿acaso las secuestraron? ¿Tuvieron un accidente?》

Fue hasta la entrada y al hablar con el chófer se sintió un poco más calmado al saber que se habían ido con su mejor amigo.

Tomó el celular y este se encontraba apagado lo que le extraño pues no acostumbraba a hacerlo ni siquiera en la noche ni vacaciones.

En ese momento Oda bajo las escaleras aún en bata de dormir, pero al ver el gesto preocupado de Bjorn preguntó, —¿Qué ocurre?

—Emma y la niñera no llegaron anoche.

Al revisar no tenía ningún mensaje pero si dos llamadas perdidas la noche anterior de parte de Susana, así que sin más espera la llamó.

—¿Dónde están?

Sabía lo que se avecinaba así que respire profundo y respondí con ironía, —Se dice Buenos días, estamos en la casa de Maria tal como…

No me dejó terminar, así que decidí prepararme para ser despedida, le serví desayuno a Emma y me senté resignada a esperar mi fin.

Oda sonrió disimuladamente estaba segura que Bjorn no le perdonaría algo así y le echó más leña al fuego, —Deberías despedirla, iré contigo, estás muy molesto.

—No, por favor, hablamos luego.

Pasaron unos quince minutos y escuche el timbre y que golpeaban la puerta sin cesar, apenas abrí mi jefe entró con la cara roja y se pasó las manos por el cabello varias veces.

No espere a que dijera nada y me explique, —Intente llamarlo y su teléfono estaba apagado, le deje varios mensajes y…

Molesto me interrumpió, —¿Acaso estás loca? ¿Cómo te llevas a mi hija de esa manera?

Pude ver su cara de incredulidad así que saqué mi teléfono y se lo entregue para que constatar

—Eso no responde mi pregunta ¿por qué dormir fuera de casa?

Maria y Emma estaban en la cocina y no quería que la niña escuchara así que con un gesto le pedí que bajara la voz.

—Por que usted y su novia tendrían intimidad —dije sin contener mis palabras.

Se acercó a mí rostro, tanto que parecía que iba a besarme, y preguntó, —¿Y qué?, ¿acaso estás celosa?

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