Sueños recurrentes

—¡Disha...! Por favor, no te vayas... ¡No me dejes, te amo tanto!

—¿Su Majestad?

—¡Juro que te mataré a ti, a tu hijo y a todo tu despreciable clan! ¡Lo juro...!

Disha jadeó, sus ojos se abrieron de par en par. El aire muy frío hacía que su cuerpo se sintiera muy rígido. Temblaba, sin recordar re...

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