Encubierto

Disha se despertó cuando sintió que algo le mordía el dedo del pie. Dormía tan profundamente que le resultaba difícil despertarse. Vio la luz del sol entrando por las grietas de la cueva, lo que le hizo darse cuenta de que era hora de levantarse.

—Mi hijo...

Desafortunadamente, cada vez que volvía...

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