Ciento veinticuatro

La oficina se sentía diferente después del retiro. Tal vez era yo quien se sentía diferente, como si hubiera dejado una parte oculta de mí en ese viaje, y ahora volver a estas paredes grises, a los pasillos familiares, era como usar zapatos que ya no me quedaban.

Intenté enterrarme en el trabajo, p...

Inicia sesión y continúa leyendo