Ciento setenta y tres

Me quedé en el pasillo por un momento, de repente insegura.

Parte de mí quería ir directamente hacia él y disculparme. La otra parte quería esconderse bajo la manta de la culpa y quedarse allí para siempre.

Lo observé beber su batido en dos grandes tragos, escuchando a alguien por teléfono mientra...

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