Veintisiete

Para media tarde, todavía estaba en el sofá. Sin ducharme, aún con la ropa elegante de anoche. Mi cabello era un desastre, y mi cara, peor.

Envuelta en una manta, con los ojos hinchados y rodeada de pañuelos usados. En algún momento había abierto un bote de helado y había tomado unas cucharadas. El...

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